
Ya no recuerdas que era eso de que algo latiera en tu pecho.
Ya no recuerdas ni el dolor ni el placer de ver una sonrisa, porque no eres capaz de provocarlas.
Todo parece que resbala en tu corazón de hielo. En cuanto se empieza a derretir, alguien lo vuelve a joderlo todo.
Y así día tras día, así, vas viendo como la vida pasa y el reloj no perdona.
Y así, así te vas dando cuenta de lo rápido que cambias, de lo fácil que es olvidar.
De lo fácil que resulta llenar los pulmones de aire y los ojos de lágrimas.
De lo fácil que fue asumir el ‘’no va a existir nadie igual’’
Esto son los no-sentimientos, el arrepentimiento y el querer volver a amar, o algo asi creo que era…
Como si nada del pasado hubiera existido, y que tu olor se quede para siempre en mi almohada.
Punto y aparte.
O mejor, unos puntos suspensivos que te guiaron otra vez a mí.
Como si habláramos de reyes magos y estrellas fugaces.
El desastre de esta vida, el sin sentido de las cosas y el vacío existencial de tener el alma rota y nadie que sea capaz tener una aguja y un hilo para coserla.
Si, así se podría resumir todo: El corazón de hielo en el congelador y la manta individual en el sofá.
1 comentarios:
Creo.. que te entiendo.
Publicar un comentario en la entrada