miércoles 12 de mayo de 2010

Cuando una calada ya no es suficiente para que se te rompa el pecho en dos.
Cuando te quemas los labios y el último suspiro te sabe a muerte, y te asfixias en tu propio humo.

Lo que ahoga, asfixia y mata, me hace sentir más viva.

Porque el bus no aparece, el tiempo corre y yo tengo las piernas demasiado cortas para alcanzarlo.

Otra vez es mañana.

Otra vez.

1 comentarios:

Alba dijo...

Si hija si... pero no te queda naaaaa!!! Ay, que ya te veo con la boca tapada con una mano, los ojos abiertos como platos y mirando el boletín... Bieeeeen!